Bitácora del sensei 
Artículos anteriores
Buen comienzo
Pal frio...
Con katana nueva
Disfrutando...
¡Eramos tan flacos!
De mudanza
Volviendo a la normalidad
Floreciendo
Kata Ryufa II por Mario Ojeda
Kata Ryufa I (Introducción) por Mario Ojeda
La frágil memoria
Fin de año
Arte y artificio
Entrenando Iaido
Celebración del Aniversario
Cumpleaños
Adios Ruperto
Cocinando para mejorar
Enfermo
Kata y Bunkai
Mariano, buen viaje
Aseando en equipo
Retomando la práctica.
Kamae (1)
Tobi geri
Bunkai de keri
Nueva temporada
Graduación 2007
Fin de año
Go no Sen (2)
Un Techo Para Chile
Estreno de Danza
La responsabilidad de cuidarse.
e-Shiatsu
Los saltos
Sábado de vacaciones
Kata (1)
Shiatsu
Tameshiwari
De vuelta a Colombia
Aniversario, Parte I
Kihon
Go no Sen
Alertas, pre emergencias y otras suciedades.
Suspensión de la clase especial y de la clases de la mañana
Relato III Haciendo un espejo
Mi hermano Gonzalo
Ultimo examen
Condolencias a Jorge Castellanos
Inauguración del año, final.
El examen
Inauguración del Año 3
Inauguración del año 2
Inauguración del Año
Nueva temporada
Enseñar Karate, Segunda Parte
Enseñar Karate, Primera Parte
Nage waza, o ¡que difícil!
Graduación 2006
Ceremonia de Graduación Anual
Ceremonia de Graduación Anual
Relato II ¿Quién le saca el collar al tigre?
Oz
Nuevos Graduados
Feijoada!
Basma y Julien
Separando la paja del trigo
Nuevos grados, cumpleaños y otras yerbas.
Mas retoños
Felicitaciones a Francesca y Eduardo
Curso Intensivo de Shiatsu
Vienen los exámenes
Cursos, Seminarios y Talleres
Relato I, El frasco lleno
Agradecimientos
¿Me podré defender?
Fotos del Seminario de Ukemi
Ukemi, Primer Seminario Intensivo Abierto
El regreso de los antiguos karatekas
Cena de Fin de Año
Las series
Actualizando Datos
Cuidándonos en el entrenamiento
Tenemos RSS
A darse ánimo
Kamidana, el espíritu del Shinto
Nuevos Contenidos
Agradable sorpresa.
Shiki, el ceremonial
I Shin den Shin
Gracias Duarte
Relato III Haciendo un espejo
En un jardín un monje estaba sentado en la posición pre establecida para meditar, que está llena de detalles y es muy difícil de hacer correctamente, tratando de concentrarse y seguir todas las indicaciones. En eso aparece un maestro Zen que lo saluda, distrayéndolo un poco. Sigue tratando de mantenerse concentrado pero el maestro vuelve a hablarle preguntándole qué es lo que está haciendo, a lo cual responde: meditando. El maestro le pregunta para qué. El monje, un tanto molesto a estas alturas con tantas interrupciones, le responde que para obtener el Satori (iluminación). Entonces el maestro recoge un trozo de teja o ladrillo y comienza a frotarlo enérgicamente contra una piedra. Me imagino que el ruido de raspado debe haber sido bastante molesto, además de los pedazos que deben haber saltado. El monje, ya bastante molesto y desconcentrado le pregunta al maestro qué es lo que hace frotando el pedazo de teja. Entonces este le responde: estoy puliéndola para hacer un espejo. El monje, entre sorprendido y molesto le dice: ¡pero por más que la frote y pula no va a conseguir hacer un espejo! Entonces el maestro le responde: ¡exáctamente, igual que tu que esperas conseguir la iluminación sentado ahí!
Este cuento Zen me gusta mucho y da para sacar muchas enseñanzas. Principalmente porque apunta a que para conseguir algo hay que hacer lo que corresponde. No es que la meditación no sirva sino que probablemente a ese monje en ese momento le habría servido más otro tipo de práctica. Eso que parece de perogrullo no lo es tanto. Muchas veces nos esforzamos para conseguir una cosa y no lo logramos. Por ejemplo, mucha gente cree que leyendo algunos libros se va a convertir en un sabio. Conocí un famoso profesor de artes marciales que no sabía mucho pero tenía una gran biblioteca y muchos videos y películas en una época en que era muy difícil conseguirlos. Era capaz de hablar con mucha propiedad de muchos temas de artes marciales, pero no era capaz de realizar nada. Pensaba que leyendo y viendo podía llegar a dominar la artes marciales y no entrenando.
Otras personas se dedican con mucho ahínco a ejercitar sus músculos, a pegar en bolsas, a quebrar ladrillos, pensando que con eso se transformarán en buenos karatekas.
También algunas personas creen que por usar un traje o tener un diploma con muchos danes serán maestros. Ya conocemos el caso de muchos predicadores que son como el padre Gatica.
En nuestra escuela queremos que todos podamos hacer lo que corresponde y bien hecho para conseguir resultados verdaderos. No se trata de transformarnos en Una máquina de dar golpes o en un nuevo Bruce Lee, sino en personas sanas, armónicas, fuertes, humildes, bien enfocadas, bien aterrizadas, con una mente abierta, entre otras cosas.
Los resultados nos alientan y dan fuerzas para seguir enseñando y perfeccionando nuestros métodos de enseñanza de acuerdo a los tiempos que corren. Deseo para todos que podamos hacer lo que corresponde y si no es así, que sepamos enmendar a tiempo.
Escrito el 22 de Mayo de 2007. Leído 2960 veces.
Comentarios
-
Raquel
Hay unos que se quedan en la teoría. otros se quedan en la practica. Lo dificil
es el EQUILIBRIO entre ambas. Es mas lo realmente dificil es mantener el equilibrio entre mente-cuerpo-espíritu. Tienes razon Sensei, el trabajar solo un aspecto solo conduce a la larga a un callejon sin salida. Solo encuentras el verdadero camino cuando buscas y anhelas el dificil equilibrio entre los tres. Por ultimo creo que el Satori no lo alcanzas nunca por completo, siendo un trabajo del día a día el que crezca cada vez un poco mas.
(22 de Mayo de 2007)
-
Jorcor
Que bueno el relato... me recuerda mucho a este: http://www.sensei.cl/bitacora.php?id=39 , y encuentro que se complementa bastante con lo que Sensei relató en relación a su hermano. A veces es bueno parar un poco y reflexionar, más allá del arte marcial.
Como siempre, se agradece Sensei.
(23 de Mayo de 2007)
-
Mario
Ja! que buena, siempre este señor Rodrigo Peña (mi Sensei) logra sorprenderme. Yo que a veces me creo que lo conozco tanto tiempo, veo que siempre me sale con algo que yo no habia visto o algo que nunca se me había ocurrido. Es semejante a lo que me ocurría con Hernán cuando combatíamos, o ahora con el Yuyo cuando entrenamos uno y uno o sombra, siempre salen con algo "genial" y te pillan, y con eso justamente se te está diciendo que te equivocaste, que debes seguir entrenando, etc.
En realidad hay que saber encontrar en el Sensei al monje Zen del relato, alguien que te dice de verdad como y qué hay que entrenar, sólo así uno se da cuenta por qué a veces como que no se avanza entrenando e incluso uno se ve como retrocediendo. Es difícil de explicarlo en forma escrita, pero sé que ustedes, que entrenan conmigo me entienden.
Excelente el relato, concreto y lleno de significado.
Un cordial saludo a todos.
(23 de Mayo de 2007)
-
Mabe
Sensei me acuerdo de esa bonita historia, me la contaste un dia q me hiciste shiatsu.. He echado mucho de menos entrenar, ya estaba logrando alinear mi energia que ha andado tan dispersa.. Al menos, mientras tanto me tienen entrenando la mente y cultivando el espiritu.. Espero volver pronto! Cariños a todos.
(28 de Mayo de 2007)
-
Cecilia Bovino
Espejos...me recuerda una enseñanza del Sensei mientras me hacía shiatsu el otro día. Hay que agradecer, aunque parezca raro, a quienes aveces nos hacen mucho daño con sus conductas egoístas y ególatras y por los cuales muchas veces nos obsesionamos al punto de la autodestrucción. Estos seres verdes y viscosos nos regalan la oportunidad de ver reflejados como en un espejo, las potenciales taras y desviaciones de nuestras emociones y sentimientos mas negativos hacia nosotros mismos. Nunca mas rencor. Agradecimiento.
(30 de Mayo de 2007)
-
Jenny
Me gustó el relato, y me hace mucho sentido........gracias Sensei
(15 de Junio de 2007)
Comenta esta bitácora
sensei.cl, 2005. Todos los derechos reservados