Kata Ryufa I (Introducción) por Mario Ojeda
La responsabilidad de cuidarse.
Alertas, pre emergencias y otras suciedades.
Suspensión de la clase especial y de la clases de la mañana
Condolencias a Jorge Castellanos
Relato II ¿Quién le saca el collar al tigre?
Nuevos grados, cumpleaños y otras yerbas.
Felicitaciones a Francesca y Eduardo
Ukemi, Primer Seminario Intensivo Abierto
El regreso de los antiguos karatekas
Cuidándonos en el entrenamiento
La constancia da frutos. Arturo y Nicolás a cinturón amarillo. Han avanzado mucho. Nicolás, con muchas condiciones atléticas, de pocas palabras al igual que su hermano Pablito y en nada parecido a su padre que tiene la vena italiana de la palabra. Y Arturo, con mucho entusiasmo, heredado probablemente de su padre, Mario, el alumno más entusiasta que he conocido en toda mi carrera como profesor.
Aunque no todo se hereda, siempre tenemos rasgos de nuestros padres, aunque no siempre lo quisiéramos. Yo, por ejemplo, heredé de mi madre el creer que la mejor manera de hacer las cosas es la propia. Me habría gustado heredar no sólo ese rasgo, que tanto molesta a mi señora, sino que la alegría y disposición para el trabajo que ella tenía.
Alonso, Jorge y Andresito a cinturón naranja. Buen progreso, tienen una buena base para seguir avanzando en el futuro, lo que es muy importante y motivo de preocupación de quienes hacemos clases ya que no se saca nada con saber muchas cosas si la base es débil. Lo vemos en algunas personas que a veces nos visitan que se han formado en otras lineas y escuelas. Muchas veces saben muchas cosas y son fuertes, pero la mayoría de las veces tienen una formación básica con carencias. Es que es difícil para un profesor transmitir las enseñanzas con detalle, sin corregir e insistir tanto que los alumnos se desalienten. Este es un punto en el que siempre tengo especial cuidado ya que hay que conciliar el enseñar bien y el corregir en forma adecuada pero sin desalentar a los alumnos. Todos tenemos condiciones pero cometemos errores y eso en la práctica del karate es muy patente. Nadie tiene todas las condiciones y eso nos hace tener que asumir con humildad nuestra realidad y tener que pulirnos.
Felipe, a pesar de haber dejado varios años de entrenar, en poco tiempo pudo obtener el cinturón verde. Esto demuestra que cuando el karate se aprende bien no se olvida y las habilidades que desarrolla no se pierden. Solamente se pierde el estado físico, la fuerza y elongación, cosas relativamente fáciles de recuperar.
Espero que este grupo de alumnos de la última generación siga avanzando y constituya la base de una nueva escuela. Digo esto porque las escuelas, como todas las cosas pasan por diferentes etapas y la nuestra pasó por una etapa baja debido a la falta de un lugar estable para entrenar. Hoy se está viendo el fruto de tener un buen lugar, apropiado y grato en el cual desarrollar nuestras actividades. Mis saludos a todos quienes hacen que nuestra escuela siga progresando.
Escrito el 17 de Octubre de 2006. Leído 3977 veces.
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